La comuna de La Florida, asentada sobre los depósitos aluviales de la cuenca del río Maipo, presenta una variabilidad de suelos que va desde gravas arenosas en los sectores de mayor cota hasta limos arcillosos de mediana plasticidad en las zonas más bajas cercanas al canal San Carlos. Esta transición geológica, combinada con la alta densidad de tránsito en ejes como Vicuña Mackenna, obliga a un diseño de pavimento flexible que considere tanto la capacidad de soporte de la subrasante como el efecto de las cargas repetitivas del flujo vehicular. En nuestra práctica, hemos comprobado que ignorar la microzonificación de suelos es la principal causa de agrietamientos prematuros en carpetas asfálticas. Por eso, antes de definir el número estructural SN, realizamos un análisis integral que incluye el perfil estratigráfico y la evaluación del CBR vial para calibrar el módulo resiliente con datos reales de la zona, descartando correlaciones genéricas que no representan la realidad local de La Florida.
Un diseño de pavimento flexible sin un perfil de suelos calibrado es una apuesta, no una ingeniería.
Contexto regional
Hace un par de años evaluamos un pavimento flexible en una calle interior de La Florida que presentaba ahuellamientos de hasta 4 cm apenas 18 meses después de la recepción municipal. Al revisar el expediente, detectamos que el diseño original había sobrestimado el CBR de la subrasante, asumiendo un valor de 20% cuando las calicatas posteriores revelaron un limo elástico con CBR inferior al 5% en condiciones saturadas. El problema no era la mezcla asfáltica, sino la subrasante inestable que bombeaba finos hacia la base granular cada vez que subía la napa freática en invierno. Recalcular el paquete estructural con los parámetros reales implicó incorporar una capa de mejoramiento de 30 cm con suelo-cemento y geotextil de separación. Si no se corrige la capacidad de soporte desde el origen, cualquier refuerzo superficial termina siendo un gasto recurrente, porque las deformaciones permanentes se generan en la interfaz subrasante-base y migran hacia la carpeta en ciclos de carga térmica y mecánica.
Estándares relevantes
AASHTO 93 Guide for Design of Pavement Structures, Manual de Carreteras de Chile, Vol. 3 y Vol. 8 (Dirección de Vialidad), NCh 3274:2019 — Mezclas asfálticas en caliente, LNV 92 — Método para determinar la razón de soporte de suelos (CBR), NCh 165 — Estabilidad Marshall (referencial para mezcla asfáltica)
Consultas frecuentes
¿Qué diferencia el diseño de un pavimento flexible en La Florida respecto a otras comunas de Santiago?
La principal diferencia radica en la variabilidad de la subrasante. En La Florida conviven suelos granulares en los faldeos cordilleranos con suelos finos plásticos en las cercanías del Zanjón de la Aguada. Esto obliga a sectorizar el diseño por tramos homogéneos y a no extrapolar valores de CBR de una zona a otra sin verificación en calicata, algo que en comunas con suelos más uniformes se puede hacer con menor riesgo.
¿Qué normativa se utiliza para el diseño de pavimento flexible en Chile?
Aplicamos la metodología AASHTO 93, que es la base del Manual de Carreteras de la Dirección de Vialidad. Esta se complementa con las normas chilenas NCh para mezclas asfálticas y los métodos de ensayo del Laboratorio Nacional de Vialidad (LNV), como el LNV 92 para CBR y el LNV 98 para compactación Proctor Modificado.
¿Cuál es el costo estimado para el diseño de un pavimento flexible en una calle local de La Florida?
El rango de inversión para un estudio completo de diseño de pavimento flexible, que incluye prospecciones, ensayos de laboratorio y cálculo del paquete estructural, se sitúa entre $837.000 y $2.872.000, dependiendo de la longitud del tramo y la cantidad de calicatas necesarias para caracterizar adecuadamente la variabilidad de la subrasante.
¿Por qué es crítico el control de compactación de la base granular en La Florida?
Porque la base granular es la capa que distribuye las tensiones del tránsito hacia la subrasante. Si no se alcanza el 95% de la densidad máxima seca del Proctor Modificado, aparecen deformaciones plásticas con las primeras lluvias, especialmente en los sectores de La Florida donde el nivel freático sube en invierno. Un control con cono de arena en cada capa terminada es la única forma de asegurar que el pavimento flexible no fallará prematuramente.