La geografía de La Florida, extendiéndose desde el llano central hasta los faldeos precordilleranos a más de 900 msnm, impone contrastes sísmicos notables. No es lo mismo cimentar sobre el relleno sedimentario de la cuenca que sobre el macizo rocoso fracturado de la zona alta. Nuestra experiencia en campañas de campo combinando sondajes con geofísica nos permite mapear estos cambios de impedancia. Para un constructor, la microzonificación sísmica deja de ser un trámite y se convierte en una herramienta de diseño que reduce incertidumbres. En lugar de adoptar un tipo de suelo genérico, podemos afinar el espectro de respuesta elástica mediante ensayos de MASW para obtener la velocidad de onda de corte Vs30, o complementar con sondajes SPT para correlacionar la resistencia a la penetración con el perfil de velocidad.
La diferencia entre un suelo tipo C y uno tipo D en La Florida puede duplicar la demanda sísmica sobre la estructura.
